lunes, 5 de diciembre de 2011

China, nuevo modelo de esclavitud encubierta que amenaza a toda la humanidad


Hemos de reflexionar urgentemente sobre el hecho de que estamos siendo todos cómplices de alimentar a un dragón que tarde o temprano soltará sus llamas sobre nuestras vidas o las de nuestros hijos convirtiéndonos a todos en siervos miserables de un tirano amo. Este artículo no es contra los chinos, sino contra el tirano modelo dominante en este país. No podemos ser partícipes más de alimentar cualquier sistema opresor tan gigantesco como este porque corremos el peligro de que esta tiranía se copie y extienda por todo el planeta y pronto nos veamos todos en una situación similar a la de la pobre población china víctima de su régimen opresor, esclavista y criminal.

Algunos conocidos volvieron de la China impresionados. Un producto del que Brasil fabrica un millón de unidades, China, en una sola fábrica, produce 40 millones.

La calidad es equivalente y la velocidad de distribución impresionante. Los chinos colocan cualquier producto en el mercado en cuestión de semanas, a precios que son una fracción de los de los brasileños.

Una de las fábricas chinas se está trasladando al interior porque los salarios de la región en que se halla instalada son demasiado altos: 100 dólares. Un obrero brasileño gana 300 dólares mínimo que sumados a los impuestos y otros beneficios equivalen a 600 dólares. Cuando les comparamos, con los 100 dólares que reciben los chinos, sin prácticamente ningún otro beneficio nos hallamos frente a una esclavitud amarilla, y alimentándola…

¿Horas extraordinarias? En la China…Olvídalas!!! La gente allí está tan agradecida por tener un empleo que trabaja horas extras a cambio de nada…

Detrás de esta “situación” está la gran trampa china. No se trata de una estrategia comercial, sino de una estrategia de “poder” para conquistar el mercado occidental. Los chinos están sacando provecho de la actitud de los “comerciantes” occidentales, que prefieren llevar la producción a China quedándose tan sólo con lo que le agrega valor: la marca.



Difícilmente podrás comprar en las grandes redes comerciales de EE.UU. algún producto “made in USA”. Es todo “made in China”, con una marca estadounidense. Las empresas ganan riadas de dinero comprándoles a los chinos por centavos y vendiendo luego por centenares de dólares. Sólo les interesa el lucro inmediato a cualquier precio. Aún a costa de cerrar sus fábricas y generar un brutal paro. Es lo que podría llamarse “estrategia del precio”.

Mientras los occidentales llevan al Tercer Mundo sus empresas y ganan en el corto plazo, China aprovecha ese enfoque e instala unidades productivas de alta producción para dominar en el largo plazo.

Mientras las grandes potencias mercantiles se quedan con sus marcas, con el diseño..sus garras, los chinos se quedan con la producción, asistiéndolos, estimulándolos y contribuyendo al desmantelamiento de los escasos parques industriales occidentales.

Muy pronto ya no habrá más fábricas de zapatillas deportivas o de calzados en el mundo occidental. Sólo existirán en China. De modo que en el futuro próximo veremos cómo los productos chinos aumentan sus precios produciendo un “shock manufacturero” como sucedió con el shock del petróleo en los años 70. Y entonces será ya demasiado tarde.

Entonces el mundo se dará cuenta de que levantar nuevas fábricas tendrá costos prohibitivos y deberá rendirse al poderío chino. Se dará cuenta de que alimentó a un enorme dragón y se convirtió en su rehén. Un dragón que aumentará gradualmente sus precios, puesto que será quien dicte las nuevas leyes del mercado y será luego quien mande, pues tendrá el monopolio de la producción.

Ya que será también el dueño de las fábricas, de los stocks y de los empleos y quien regulará los precios.

Nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos asistiremos a una inversión de las reglas de juego actuales, lo que producirá en las economías occidentales el impacto de una bomba atómica…China. En ese momento, cuando el mundo occidental se dé cuenta, será demasiado tarde.

Ese día, los ejecutivos occidentales mirarán tristemente las ruinas de sus antiguas fábricas, a sus técnicos jubilados jugando a las cartas en las plazas y llorarán sobre la chatarra de sus parques fabriles destruidos.

Y se acordarán entonces, con mucha nostalgia, del tiempo en que ganaban dinero comprando “fardos de mercancías de los esclavos” y vendiendo caras sus “marcas registradas” a sus vecinos.

Y entonces, entristecidos, abrirán sus despensas y almorzarán sus marcas que ya estarán pasadas de moda y que, por tanto, habrán dejado de ser poderosas, porque todas habrán sido copiadas…

REFLEXIONA Y COMIENZA YA A COMPRAR PRODUCTOS DE FABRICACIÓN NACIONAL, FOMENTANDO EL EMPLEO EN TU PAÍS, POR LA SUPERVIVENCIA DE TU AMIGO, DE TU VECINO Y HASTA DE TI MISMO… Y LA DE TUS DESCENDIENTES.

Piensa además… Y ¿su poderío bélico-militar?

Quedaremos rehenes y a su merced, es decir, ¡estamos hoy alimentando a la cobra que nos morderá en el futuro!

Autora: Maria Castejon
Fuente: SemillasdeLibertad

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